El último adiós a Nadia De Munari, el ángel de Nuevo Chimbote, asesinada en Perú

La misionera laica italiana Nadia de Munari de la «Operación Mato Grosso» que fue cruelmente asesinada el pasado 24 de abril en Nuevo Chimbote, Perú, recibió su última despedida en el polideportivo «Livio Romare» en Schio, Vicenza, Italia, lugar donde nació.

Hasta aquí, este lunes 3 de mayo llegaron sus ancianos padres Teresina y Remigio, sus hermanas Vania y Sonia, con maridos e hijos. Sus amigos de la infancia, también se hicieron presente entre ellos Massimo Casa y su esposa con quien Nadia solía parar cuando regresaba a casa. Federico, Greta, Laura, Michele, y otros amigos más , además de sacerdotes que vinieron de Perú. A la ceremonia llegó el alcalde Valter Orsi y religiosos, el obispo verbita Francesco Sarego y el religioso Gaetano Galbusera. Quinientas personas dentro del edificio y muchas fuera, llegaron temprano y se quedaron esperando la ceremonia, rezando y cantando.

Una misa sencilla, un conjunto de testimonios, cantos alegres acompañados del ondear de las banderas con las palabras «Solo Dios», porque Nadia estaba así, soleada. Rosanna Stefani, su amiga de toda la vida, con quien Nadia había dado sus primeros pasos en el mundo del voluntariado, lo explicó: «No me gusta recordar solo la tristeza, me gustaría que emergiera el lado más bonito y original de su vida». . Comprometida en su parroquia, Giavenale, desde que era una niña, Nadia pronto desarrolló la idea de ir a una misión.

«Yo estaba más reticente, pero luego nos fuimos – continúa Rosanna -. El impacto con la pobreza transformó inmediatamente el corazón de Nadia, el deseo de cambiar un mundo donde uno no puede permanecer indiferente a la pobreza, la miseria, la ignorancia … «¿Porque tengo todo y no a ellos?» se preguntaba a menudo ». Así, en 1995, comenzó la bella aventura en el Perú con la Operación Mato Grosso (Movimiento a favor de los pobres en América del Sur fundado por el salesiano Padre Ugo De Censi), que duró veintiséis años.

Al final de la ceremonia, el obispo Pizziol, con ojos brillantes, bendijo el ataúd. Al grito de «Nadia, Nadia», se sacó el ataúd, para que incluso la multitud reunida afuera pudiera despedirse de Nadia. Será enterrada en el cementerio de Schio, a la entrada,en el sector infantil. (Foto Cortesía: Fabio Zoratti con información de avenire.it)

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