La obra paralizada del Hospital de Pomabamba deja en evidencia, una vez más, las graves fallas de la gestión pública en el Perú. La Contraloría General de la República reveló que el proyecto del Hospital de Apoyo Antonio Caldas Domínguez, ubicado en la provincia de Pomabamba (Áncash), debió culminar en diciembre de 2025. Sin embargo, tras cinco años de promesas, los trabajos registran un penoso 58 % de avance, aplazando la atención médica de calidad para más de 49 mil pobladores.
El presupuesto se cuadruplicó en el proyecto con la construcción del nosocomio paralizada
El proyecto arrancó en 2021 bajo la responsabilidad de la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) con un monto inicial de S/ 140 millones. En junio de 2024, el costo se disparó drásticamente hasta alcanzar los S/ 599 millones.
A pesar de haber cuadruplicado su valor, esta infraestructura médica inconclusa sigue sin fecha clara de entrega. El Informe de Control Concurrente n.° 10434-2026-CG/MPROY-SCC confirmó el incumplimiento de plazos clave programados para enero de 2026, tales como:
- Materiales oxidados y abandono en las obras del centro médico inconcluso
- El traslado final de la infraestructura a los usuarios.
Materiales oxidados y abandono en la zona de construcción
Durante la inspección física realizada en junio de 2026, los auditores constataron un panorama desolador. Entre enero y abril no hubo avances en los bloques principales del establecimiento ni en los muros de contención.
La fiscalización en esta obra paralizada del Hospital de Pomabamba detectó acero expuesto a la intemperie con presencia de óxido, bolsas de cemento abandonadas y cajas selladas con equipos de ascensores sin instalar.
A esta negligencia en el establecimiento de salud trabado se suma la falta de personal clave. El contratista admitió que no cuenta con profesionales para el control de calidad, infraestructura hospitalaria ni planeamiento, excusándose en convocatorias desiertas.
Riesgo sanitario por deficiencias mientras el establecimiento de salud sigue sin culminarse
Mientras la edificación principal sigue estancada, los pacientes deben atenderse en un hospital provisional que cae a pedazos. La Contraloría detectó hundimientos y desprendimientos de piso en áreas críticas como quirófanos, salas de operaciones y hospitalización. Además, las áreas de residuos biocontaminados carecen de agua y desagüe. El retraso en la entrega de la obra paralizada del Hospital de Pomabamba expone diariamente a personal y pacientes a severos riesgos sanitarios.
La impunidad frente a la obra paralizada del hospital de Pomabamba
El caso de Pomabamba refleja una burocracia que tolera el despilfarro sin exigir resultados. Tener una obra paralizada que cuadruplicó su costo mientras la población se atiende sobre pisos hundidos es inaceptable. La ANIN debe actuar de inmediato y sancionar a los responsables; de lo contrario, la salud pública seguirá siendo el precio que pagan los ciudadanos por la ineficiencia estatal. El caso de Pomabamba no es una excepción, sino el reflejo de una burocracia que tolera el despilfarro sin exigir resultados.







































































