Más de 53 mil personas enfrentan un riesgo crítico en la región Áncash ante la llegada del fenómeno El Niño 2026-2027. El Gobierno Regional de Áncash (GORE Áncash) activó este martes sus planes de contingencia para mitigar el impacto de posibles inundaciones y huaicos en zonas costeras y andinas. Ante la magnitud de las proyecciones meteorológicas, las autoridades aceleran la compra de ayuda humanitaria y el despliegue de maquinaria pesada.
El impacto estimado de El Niño en Áncash
El Centro de Operaciones de Emergencia Regional proyecta un panorama alarmante. Las autoridades calculan que los movimientos en masa (deslizamientos y huaycos) dejarán 5,347 personas damnificadas y 35,794 afectadas. Por su parte, las inundaciones en los valles bajos destruirán las viviendas de 1,643 habitantes y impactarán directamente a otros 11,002. En total, 53,786 ancashinos necesitan asistencia inmediata.
Carlos Paredes Aranda, especialista en Gestión del Riesgo de Desastres, confirmó que el gobierno regional asumirá directamente la atención del 60 % de la población vulnerable, tal como exige la normativa vigente. El 40 % restante dependerá de la respuesta de los municipios locales y el gobierno central.
Almacenes estratégicos y reserva de combustible
Para evitar que el colapso de las carreteras aísle a los pueblos, el GORE Áncash implementó seis almacenes estratégicos de ayuda humanitaria. Estos depósitos funcionan en Huaraz, Chimbote, Pomabamba, Huari, Pallasca y Llamellín. La distribución geográfica asegura el abastecimiento rápido tanto en la franja costera como en la sierra alta.
Además, la gestión regional reservó más de 70 mil galones de combustible. Este suministro abastecerá a los camiones, tractores y equipos de rescate durante la fase más crítica de las lluvias.
Un mando unificado para frenar el desastre
El gobierno regional oficializó la creación del Comando Regional para la Gestión de la Emergencia por el Fenómeno El Niño 2026-2027. El gobernador lidera esta mesa de trabajo junto a representantes del Poder Ejecutivo, las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, los Bomberos y el sector privado.
El plan de acción prioriza la descolmatación de ríos y quebradas, el refuerzo de puentes defensivos y la protección de colegios, hospitales y hectáreas agrícolas.
Una carrera contra el tiempo y la burocracia
La prevención no puede quedarse en el papel ni en anuncios presupuestales. Áncash revive el fantasma de crisis pasadas donde la desorganización dejó a miles de familias a la deriva. La creación del comando unificado y el acopio de ayuda son pasos correctos, pero la verdadera prueba estará en la capacidad de respuesta cuando el agua y el barro cierren el paso. La población no necesita promesas de auxilio; exige obras defensivas concluidas antes de que caiga la primera gran tormenta.










































































