Una escolar de 15 años rompió el silencio en el distrito de Pampas, Áncash. Familiares y la víctima denuncian presunto acoso sexual en Pallasca cometido por el profesor Jesús Matos Valera. El docente de la I.E. 88186 de Mongón persiguió a la menor durante meses en aulas y pasillos. Pese a formalizar el reclamo el pasado miércoles 14 de diciembre ante la dirección del colegio y la UGEL Pallasca, las autoridades educativas mantienen una inacción que indigna a la comunidad.
Asedio impune en las aulas de Mongón
El hostigamiento comenzó desde el inicio del año escolar. El docente aprovechó su posición de autoridad para acorralar a la estudiante en el aula de cómputo y en las escaleras del plantel. Con total impunidad, Matos Valera le ofreció dinero y beneficios en sus negocios personales a cambio de iniciar una relación sentimental. La menor rechazó cada intento e incluso llegó a abofetearlo para frenar el hostigamiento.
La adolescente evitó hablar antes por consideración a la familia del maestro. Sin embargo, ante el acoso desmedido, acudió junto a su madre ante la coordinadora de Convivencia Escolar, Violeta Hervias, y el director Jaime Crespín.
Inercia burocrática en la UGEL Pallasca
El caso llegó a la Mesa de Partes Virtual de la UGEL Pallasca, pero la respuesta oficial no llega. Las autoridades omiten los protocolos de protección inmediata y dejan a la menor expuesta. Esta lentitud administrativa demuestra las serias deficiencias del sistema público para frenar la violencia machista en el ámbito escolar.
El abogado defensor de la escolar, Jorge Enrique Sifuentes Reyes, recriminó el actuar del docente. El sospechoso no solo continúa libre, sino que elevó el nivel de intimidación fuera del colegio.
Intento de chantaje en la vivienda de la menor
El maestro acudió a la casa de la víctima para ofrecerle dinero a cambio de retirar la denuncia. Este chantaje evidencia la impunidad con la que actúa el agresor mientras la UGEL Pallasca posterga su separación preventiva.
La impunidad que corrompe la educación rural
El caso en Pampas evidencia la desprotección que enfrentan las escolares en las zonas rurales del país. Cuando una UGEL calla y dilata las sanciones, invalida la voz de las víctimas y protege al agresor. Las autoridades deben suspender de inmediato al docente para garantizar aulas seguras.









































































