El automóvil de Rafael Belaúnde Llosa terminó con tres impactos de bala en el parabrisas mientras él conducía por una zona descampada de Cerro Azul, en Cañete. El precandidato presidencial de «Libertad Popular» salió ileso del ataque a balazos y llegó de inmediato a la comisaría del distrito para presentar la denuncia. El hecho ocurrió la mañana del 2 de diciembre, cuando Belaúnde se dirigía a supervisar un emprendimiento local.
Pedro Cateriano confirmó el atentado y mostró imágenes del vehículo con los agujeros de bala en el lado del conductor. El ex primer ministro calificó el incidente como “un mal inicio de campaña” y subrayó que el país enfrenta niveles críticos de criminalidad. También pidió un rechazo firme contra cualquier intento de violencia en el proceso electoral.
Belaúnde relató a su entorno que salió a la carretera para avanzar con actividades de supervisión cuando los agresores interceptaron su ruta y dispararon directamente al parabrisas. Tras los disparos, él mantuvo el control del vehículo y avanzó hacia una zona segura antes de alertar a la Policía.
Gino Costa condenó el “grave atentado” y exhortó al Gobierno de José Jerí a brindar garantías inmediatas para todos los aspirantes a la Presidencia. Ambos políticos remarcaron que la contienda del 2026 debe desarrollarse sin amenazas, intimidaciones ni riesgos para los candidatos.
Agentes de la División de Homicidios llegaron al lugar alrededor de las 10:50 a.m. y realizaron diligencias en la zona donde permaneció el vehículo baleado. La Policía recaba testimonios y registros para identificar a los responsables. Hasta el momento, no existen detalles sobre el móvil del ataque.
El atentado contra Belaúnde abre un debate urgente sobre la seguridad electoral. El Perú encara un año decisivo y múltiples voces piden respuestas rápidas, protección efectiva y una campaña que priorice la integridad de quienes participan en ella. Cada ataque a balazos contra un candidato se convierte en una alerta directa contra la democracia.















