La lista de candidatos al Gobierno Regional de Áncash para las Elecciones Regionales y Municipales 2026 ha tomado un rumbo insólito. A pocos meses de la votación del 4 de octubre, los ciudadanos observan con asombro cómo las principales fórmulas electorales se han convertido en asuntos de familia. Partidos como Somos Perú y Alianza para el Progreso (APP) presentan planchas donde los lazos de sangre pesan más que la meritocracia, despertando serias dudas sobre el futuro de la región.
Juan Carlos Morillo y el retorno del clan familiar entre los candidatos al Gobierno Regional de Áncash
El exgobernador Juan Carlos Morillo Ulloa oficializó su postulación por Somos Perú. Sin embargo, el escándalo estalló al confirmar a su hermana, Janeth Morillo Ulloa, como candidata a vicegobernadora. Esta decisión revive los cuestionamientos de su gestión (2019-2022), periodo en el que su círculo familiar fue acusado de manejar los hilos políticos del GORE Áncash.
Recordemos que Morillo enfrentó prisión preventiva por presunta corrupción. Aunque hoy está libre, las investigaciones por manejo irregular de recursos siguen vigentes. La presencia de su hermana en la lista sugiere que los candidatos al Gobierno Regional de Áncash por este partido buscan repetir un modelo de gestión cuestionado que terminó con autoridades tras las rejas.
¿Política regional o «mamitis»? El polémico caso de APP y sus candidatos al Gobierno Regional de Áncash
Por otro lado, Alianza para el Progreso (APP) ha sorprendido a Chimbote con una propuesta que muchos califican de «mamitis aguda». Antonio Casana Alencastre encabeza la lista, pero lleva de candidata a la vicegobernación a su madre, Norma Alencastre Miranda. Esta movida confirma que, para algunos candidatos al Gobierno Regional de Áncash, la dependencia familiar es más fuerte que la autonomía política necesaria para gobernar.
Norma Alencastre es recordada por su pobre desempeño como congresista y regidora, lo que aumenta las dudas sobre esta alianza madre e hijo. En el panorama de los candidatos al Gobierno Regional de Áncash, es la primera vez que se ve una plancha con tal nivel de proximidad filial, dejando la duda de si se trata de un proyecto político o una estrategia para mantener el patrimonio familiar en el poder.
Candidatos al gobierno y un cierre de ciclo para partidos sin vigencia
Tanto APP como Somos Perú desaparecerán legalmente el 1 de enero de 2027 tras fracasar en las pasadas Elecciones Generales. Esto convierte a estas candidaturas en el «último manotazo de ahogado» para mantener cuotas de poder antes de desaparecer del mapa electoral. Por ello, la ambición de estos clanes familiares parece ser el último intento de capturar recursos regionales antes de quedar fuera del mapa electoral. Áncash no merece ser tratada como una herencia personal; merece autoridades con capacidad propia y sin sombras familiares.
¿Votará Áncash por apellidos repetidos o exigirá caras nuevas? La gestión de una región tan rica y compleja no debería ser un negocio familiar. Como dice el dicho popular: «Guerra avisada no mata gente», y los antecedentes de estos candidatos al Gobierno Regional de Áncash están sobre la mesa.

































































