Un diciembre millonario en el Parlamento
La cachetada a la pobreza toma forma este diciembre con el pago total de S/ 46,900 que recibirá cada congresista, según información revelada por «Cuarto Poder». El monto incluye sueldo mensual, gratificación, bono por función congresal, asignación por semana de representación y una tarjeta electrónica de S/ 1900. El Legislativo también compró 4500 tarjetas electrónicas por S/ 8.55 millones para parlamentarios, trabajadores de planta y personal de confianza.
¿Quién recibe los pagos y por qué ocurre?
El beneficio alcanza a todos los legisladores y a buena parte del personal del Congreso. Cada concepto proviene del régimen interno del Parlamento y de un convenio colectivo vigente hasta 2025. Este acuerdo permite entregar bonos y asignaciones que otros trabajadores del Estado no reciben. La Contraloría no interviene porque la ley califica estos convenios como asuntos internos entre el Congreso y su sindicato. La Mesa Directiva ya creó la comisión que negociará un nuevo convenio para 2026-2027.
¿Cómo financia el Congreso estos beneficios?
El Congreso pidió al Ejecutivo un presupuesto de S/ 700 millones para cubrir los pagos incluidos en su convenio, entre ellos la tarjeta electrónica y el bono por función. El régimen parlamentario se diferencia del resto del Estado porque sus trabajadores obtienen beneficios adicionales no contemplados en la normativa general. El bono extraordinario de S/ 1900, por ejemplo, no llega a la mayoría de trabajadores públicos.
¿Qué significa para el país este gasto?
Los pagos se entregan en un contexto de pobreza creciente y descontento ciudadano, una verdadera cachetada a la pobreza que expone la desconexión del Parlamento con la realidad del país. La noticia genera cuestionamientos porque el Congreso reclama más presupuesto mientras miles de familias no cubren necesidades básicas. El contraste aumenta la indignación pública y abre un debate urgente sobre transparencia, prioridades y responsabilidad en el uso de recursos públicos.
Desconexión de los congresistas con la realidad nacional
El país enfrenta carencias y demandas sociales sin resolver, mientras el Congreso amplía beneficios internos con un alto costo fiscal. La cachetada a la pobreza se convierte en un símbolo de la desconexión entre la representación política y la realidad nacional. La discusión ya no gira solo en torno a números, sino a la legitimidad del gasto en tiempos de crisis.













































