Las principales organizaciones religiosas de Perú marcaron distancia de la campaña electoral. En medio de una fuerte tensión política, la Unión de Iglesias Cristianas Evangélicas del Perú (UNICEP) y el Concilio Nacional Evangélico del Perú (CONEP) emitieron comunicados oficiales. Ambas instituciones aclararon que el rol de las iglesias evangélicas en las elecciones no es hacer proselitismo, sino promover la fe, los valores y la oración por el país.
El rol de los templos cristianos frente a los candidatos
Tanto la UNICEP como el CONEP representan a millones de fieles y participan activamente en los espacios de diálogo con el Estado. Por eso, sus pronunciamientos buscan frenar cualquier intento de usar la participación de las iglesias evangélicas en las elecciones presidenciales con fines partidarios. Las dos entidades rechazaron tajantemente haber firmado pactos, alianzas o compromisos con partidos políticos o candidatos específicos.
La UNICEP recordó que mantiene una neutralidad estricta y que respeta la libertad de conciencia de cada ciudadano. Explicó que sus templos y recursos no sirven para campañas. Con esta postura, el colectivo busca proteger el rol de las iglesias evangélicas en las elecciones frente a la manipulación de los políticos de turno.
Neutralidad de la iglesias evangélicas en las elecciones
Por su parte, el CONEP afirmó que sus iglesias filiales no realizan actividad partidaria. La institución rechazó cualquier declaración de terceros que pretenda adjudicar el voto de las iglesias evangélicas en las elecciones a un candidato de forma institucional. Los líderes religiosos critican que se intente empaquetar a los creyentes como un botín electoral unificado.
Voto consciente y oración por el Perú
Lejos de pedir el ausentismo, las organizaciones llamaron a los creyentes a emitir un voto responsable, informado y guiado por sus valores. Sin embargo, aclararon que la verdadera tarea de las iglesias evangélicas en las elecciones actuales es rezar por la justicia social y el bien común del país.
El mensaje final es directo. Los ciudadanos cristianos tienen total libertad para votar por quien decidan, pero ninguna fe firmará un cheque en blanco. En una época de profunda polarización, estas instituciones eligen defender la democracia y la paz social por encima de los intereses partidarios.








































































