Marcha de Generación Z en Lima. Una jornada que comenzó con promesas de protesta pacífica terminó con al menos 18 heridos en las calles del centro histórico de Lima. La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) denunció represión policial y alertó al Ministerio Público sobre agresiones durante la movilización convocada por gremios de transportistas y jóvenes de la «Generación Z».
Los manifestantes reclamaban medidas urgentes contra la ola de extorsión y sicariato que azota el transporte público. Sectores de la ciudadanía se sumaron al reclamo: “Queremos transitar sin miedo”, declaró uno de los dirigentes. Pero la protesta escaló cuando la Policía Nacional empleó bombas lacrimógenas para dispersar a los asistentes. La CNDDHH condenó ese uso indiscriminado y enfatizó que “protestar es un derecho, no un delito”.

El reporte oficial señala que entre los heridos figura un periodista y una brigadista. Un policía también resultó afectado por quemaduras de primer grado tras recibir el impacto de una bomba molotov lanzada por sectores de la protesta.
El recorrido de la marcha transitó por avenidas emblemáticas como Abancay, Nicolás de Piérola, Carabaya y el jirón de la Unión, hasta que un intento de llegar al Congreso desató enfrentamientos.
Marcha de Generación Z en Lima. Además del reclamo por seguridad ciudadana, los convocantes cuestionaron reformas promovidas por el gobierno y respaldadas por el Congreso, como cambios al sistema de pensiones. Acusaron que esas medidas favorecen a las AFP en detrimento de los ciudadanos.
El colectivo demandó que la Fiscalía de Derechos Humanos intervenga de inmediato y garantice la integridad de quienes ejercen su derecho a manifestarse. También exigió que no existan represalias ni criminalización contra protestantes pacíficos.
La marcha termina con heridas físicas y simbólicas: 18 ciudadanos tocados por la represión, una generación movilizada que alza la voz y un país que observa. En medio del clamor por justicia y seguridad, la pregunta persiste: ¿habrá Estado capaz de responder sin atropellar derechos? Lima exige respuestas, mientras los heridos confirman que el grito por dignidad no se silencia.















































