Enfrentamientos y demandas: el pulso de la juventud frente a Boluarte.
Este sábado 20 de setiembre, Lima vibra con el eco de una multitud que decidió no callar más. Los jóvenes protestan en Lima marcó un nuevo episodio en la tensión política del país. Miles de estudiantes universitarios, colectivos sociales y activistas de la llamada Generación Z tomaron la Plaza San Martín para alzar su voz contra el gobierno de Dina Boluarte y el Congreso presidido por José Jerí del partido «Somos Perú».
El mensaje fue directo: basta de reformas impopulares, corrupción y represión. Se escucharon gritos que retumban: «¡No a la AFP de la gota a gota!», «¡Cárcel para los corruptos!», «Fujimorismo nunca más».
La jornada inició con concentraciones en distintos puntos del Centro de Lima. Jóvenes con banderas, pancartas y megáfonos se unieron bajo consignas de justicia y dignidad. En sus discursos, rechazaron la reforma del sistema de pensiones que, según ellos, amenaza sus futuros ingresos, y exigieron transparencia frente a los casos de corrupción que involucran a diversas autoridades.
Jóvenes alzan su voz: Lima clama por cambio político
Colectivos de derechos humanos y organizaciones estudiantiles también denunciaron la falta de justicia para las víctimas de las protestas de 2022 y 2023, en las que murieron más de 60 peruanos. «No olvidamos a nuestros hermanos caídos», gritaban en las avenidas Grau y Abancay, donde los enfrentamientos con la Policía se intensificaron.
El despliegue policial fue masivo. Cerca de mil agentes resguardaron los accesos al Congreso y Palacio de Gobierno. Se registraron choques con los manifestantes: bombas lacrimógenas, perdigones y empujones marcaron la tarde. Brigadas de salud voluntarias atendieron a más de una decena de heridos leves, mientras periodistas denunciaron agresiones por parte de efectivos.
Pese a la represión, la movilización no se detuvo. Grupos juveniles recorrieron jirones céntricos, extendiendo la protesta hasta la avenida Abancay. La consigna fue clara: continuar hasta ser escuchados. En paralelo, en redes sociales, el hashtag #GeneraciónZEnLucha se convirtió en tendencia nacional, reflejando el alcance digital de este movimiento.
Los reclamos se diversificaron. Algunos colectivos exigieron un referéndum para reformar la Constitución. Otros denunciaron la falta de políticas contra la inseguridad y la crisis ambiental. La protesta unió causas distintas en una sola marcha, donde el denominador común fue el rechazo al gobierno y al Congreso.
Analistas consideran que este movimiento juvenil representa una nueva etapa en la política peruana. A diferencia de otras generaciones, la Generación Z combina la presión de las calles con el activismo digital, logrando visibilidad inmediata y capacidad de convocatoria. Los jóvenes planean manifestarse también el 21 de septiembre, confirmando que la movilización no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia de presión ciudadana.
El Perú asiste a una escena donde la juventud se coloca al frente del cambio. Los jóvenes protestan y no solo cuestiona a Dina Boluarte y al Congreso, sino también un sistema que ellos consideran agotado. Con su voz, buscan marcar un antes y un después en la historia política reciente. Queda por ver si el Estado responde con diálogo o con más represión. Lo que ya es claro es que esta generación no se rinde ni olvida, porque en sus consignas resuena la esperanza de un país distinto.
















































