Pastoruri: la joya de Áncash que une turismo y conciencia ambiental.
Nevado Pastoruri en Áncash. Más de 5,000 personas llegaron al nevado Pastoruri durante el último feriado largo por Fiestas Patrias, confirmando su posición como uno de los destinos naturales más emblemáticos del Perú. La cifra superó la afluencia registrada en Semana Santa y reforzó el atractivo de la denominada Ruta del Cambio Climático, un recorrido único en el país.
Gino Castillo Huerta, presidente de la comunidad campesina de Cátac, destacó que este incremento se debe a la mejora en la vía de acceso y a la experiencia inmersiva que el visitante vive desde el inicio del recorrido. “El turismo crece porque las personas no solo vienen a ver nieve, sino a aprender y reflexionar sobre el retroceso glaciar y el cambio climático”, afirmó.
El nevado Pastoruri, ubicado en la Cordillera Blanca, ofrece un paisaje impresionante y una lección viva sobre los efectos del calentamiento global. En su circuito se pueden observar imponentes formaciones de hielo, aguas gasificadas, fumarolas y la majestuosa puya Raimondi, planta endémica que florece una sola vez cada cien años. Cada visita se convierte en una experiencia educativa y de conciencia ambiental.
Turismo en Áncash deslumbra y educa
Áncash no solo brilla con Pastoruri. La laguna de Llanganuco, con sus aguas turquesas y rodeada de nevados, recibió 13,791 visitantes durante el feriado. La montaña Ulta, en la ruta de Punta Olímpica, contabilizó 4,218 ingresos. En Quillcayhuanca, 627 turistas realizaron caminatas de alta montaña hasta la laguna Churup, ubicada a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar.
El impulso turístico de la región también tiene respaldo logístico. Latam Perú anunció que, desde el 15 de septiembre, operará vuelos vespertinos desde Lima hacia Áncash, sumándose a los vuelos matutinos actuales. Esta mejora en la conectividad aérea facilitará el arribo de visitantes nacionales y extranjeros, incentivando aún más el turismo de naturaleza y aventura.
Pastoruri, más allá de ser un destino fotogénico, representa un aula abierta sobre la fragilidad de los ecosistemas de alta montaña. Cada paso sobre su ruta invita a reflexionar sobre la urgencia de proteger estos paisajes que, debido al cambio climático, podrían perderse en pocas décadas.
El éxito de este último feriado no solo se mide en cifras, sino en el impacto que deja en la memoria de cada visitante. El nevado Pastoruri en Áncash sigue siendo un lugar que deslumbra por su belleza, pero también por el mensaje que transmite: el futuro de nuestros glaciares depende de las decisiones que tomemos hoy.















































