Seis policías ebrios en comisaría fueron descubiertos consumiendo bebidas alcohólicas dentro de las instalaciones de la Comisaría PNP San Andrés, en el Cercado de Lima, durante la madrugada del 25 de diciembre. El hecho ocurrió en pleno horario de servicio y motivó el inicio de investigaciones penales y administrativas por parte de las autoridades competentes.
Según informó el comando policial, una inspección de rutina permitió encontrar a los seis efectivos en uno de los dormitorios de la dependencia policial mientras ingerían alcohol. Tras la intervención, las autoridades ordenaron exámenes de alcoholemia y pruebas toxicológicas con participación de peritos de criminalística y representantes de la Fiscalía Militar Policial.
Policías ebrios en comisaría enfrentan investigación militar
La investigación contra los policías ebrios en comisaría comenzó tras una inspección realizada durante la madrugada de Navidad. El hallazgo generó preocupación dentro de la institución policial y entre los ciudadanos. La Fiscalía Militar Policial anunció el inicio de una investigación contra los agentes involucrados. El fiscal militar policial Wilfredo Munayco tomó las declaraciones de los presuntos responsables y dispuso las diligencias preliminares para esclarecer los hechos.
De confirmarse las acusaciones, los policías podrían afrontar cargos por violación de consigna y desobediencia. Estas conductas representan una grave afectación a la disciplina institucional y al servicio de seguridad que la ciudadanía espera recibir.
Caso reaviva cuestionamientos sobre controles internos
El caso de los policías ebrios en comisaría no solo expone una presunta falta disciplinaria. También vuelve a poner sobre la mesa los controles internos que aplica la Policía Nacional del Perú para supervisar a sus agentes. Aunque se trata de un hecho aislado, genera preocupación porque involucra a agentes encargados de velar por la seguridad pública.
Además, la Inspectoría General inició procedimientos administrativo-disciplinarios por faltas consideradas graves y muy graves. Entre ellas figura el consumo de bebidas alcohólicas durante el servicio, una conducta que pone en riesgo la seguridad ciudadana y afecta la imagen institucional. Un caso reciente es «Chimbote: policía ebrio atropelló a madre e hija y afronta proceso con restricciones», hecho que evidenció las graves consecuencias que puede generar el incumplimiento de los deberes funcionales por parte de los efectivos policiales.
La Inspectoría General investiga a los efectivos involucrados. De confirmarse las faltas, los policías ebrios en comisaría podrían recibir sanciones severas, incluido el pase al retiro.
La situación también reabre el debate sobre la necesidad de fortalecer los controles para prevenir conductas que dañan la imagen institucional y alimentan la desconfianza ciudadana. En un país como Perú, donde la corrupción policial suele generar cuestionamientos constantes, hechos como este afectan la credibilidad de quienes cumplen correctamente su labor.
La Policía Nacional rechazó el comportamiento de los agentes involucrados y aseguró una investigación exhaustiva e imparcial para determinar responsabilidades. El resultado de las pesquisas será clave para demostrar que este tipo de acciones no quedarán impunes.









































































