La salud mental Perú vuelve al centro del debate tras la muerte de Yeny Mayed Norabuena Durán (55), quien se prendió fuego en plena vía pública en Huaraz, Áncash, luego de acudir horas antes al hospital «Víctor Ramos Guardia» del Minsa por una crisis de ansiedad. El hecho ocurrió la tarde del último martes detrás del Terminal Terrestre de Challhua. La mujer buscó ayuda médica, pero no recibió acompañamiento oportuno y abandonó el nosocomio antes de su interconsulta.
Según informó la directora del hospital, María Tadeo Manrique, la paciente ingresó por emergencia en estado irritable y llorosa. El personal la derivó a interconsulta; sin embargo, cuando el médico la llamó, ya no se encontraba en el establecimiento.
Horas después, testigos reportaron que la mujer se roció combustible y se prendió fuego sin mediar palabra. Serenazgo y Policía la trasladaron nuevamente al hospital nacional. El equipo médico confirmó que presentaba más del 90 % del cuerpo con quemaduras de tercer grado. Luego la derivaron al Hospital II de EsSalud Huaraz, donde falleció pese a los esfuerzos médicos.
Defensoría interviene y exige investigación
La oficina de la Defensoría del Pueblo en Áncash intervino tras conocer el caso. Pierina Hidalgo solicitó una investigación exhaustiva para determinar qué atención recibió la paciente y si existió demora o falla en el protocolo.
“La paciente afrontaba tratamiento psiquiátrico y acudió al hospital por emergencia. Cuando debía pasar la interconsulta, ya no la encontraron”, declaró la funcionaria.
También exhortó a la ciudadanía y medios a no difundir imágenes del hecho por respeto a los familiares.
Un sistema que no responde a tiempo
El caso revela las brechas de la salud mental en Perú, donde hospitales enfrentan saturación, escasez de especialistas y protocolos insuficientes para crisis emocionales agudas. Aunque el país cuenta con Centros de Salud Mental Comunitarios, la atención en emergencias hospitalarias aún presenta vacíos críticos.
Expertos señalan que una crisis de ansiedad severa requiere contención inmediata, seguimiento y acompañamiento continuo. La espera administrativa puede agravar el cuadro clínico.
Salud mental como prioridad urgente
La tragedia de Huaraz no constituye un hecho aislado. La salud mental en Perú exige mayor presupuesto, capacitación del personal y protocolos claros en emergencias. También demanda articulación entre Minsa y EsSalud para pacientes con tratamiento previo.
Este caso debe impulsar reformas concretas. Escuchar, acompañar y actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Las autoridades tienen ahora la responsabilidad de esclarecer los hechos y fortalecer el sistema.













































