Perú promulgó la ley que reconoce gratificaciones CAS y CTS para los trabajadores del régimen del Decreto Legislativo 1057. La norma se publicó la noche del 23 de marzo de 2026 en el Diario Oficial El Peruano, alcanza a cientos de miles de servidores públicos y marca un giro en un régimen que nació como temporal, pero terminó consolidándose en el Estado.
Gratificaciones CAS: qué cambia con la Ley 32563
La Ley 32563 extiende el derecho a dos pagos anuales para los trabajadores CAS: uno por Fiestas Patrias y otro por Navidad. Cada gratificación equivale a una remuneración mensual. Además, la norma incorpora la CTS para este régimen, calculada sobre el 100% de la remuneración mensual por cada año de servicios.
La CTS para CAS se pagará al final del vínculo
La ley establece que la CTS tendrá carácter cancelatorio. Eso significa que el trabajador la recibirá solo cuando termine su vínculo con la entidad pública. No será un depósito periódico como ocurre en otros regímenes laborales.
El Estado deberá mover presupuesto sin pedir más al Tesoro
El financiamiento de estos beneficios saldrá de modificaciones presupuestarias dentro de cada entidad pública. La norma autoriza esos ajustes con opinión favorable del Ministerio de Economía y Finanzas. También precisa que no se podrá tocar la reserva de contingencia ni exigir recursos adicionales al Tesoro Público.
Gratificaciones CAS: por qué esta ley impacta tanto
El impacto no es menor. El régimen CAS agrupa a cerca de 348,750 trabajadores y se convirtió en uno de los principales esquemas laborales del sector público. El Congreso aprobó esta ley en segunda votación el 12 de marzo de 2026 con 95 votos a favor, ninguno en contra y tres abstenciones, una señal clara de respaldo político.
Un régimen temporal que terminó volviéndose permanente
Durante el debate, el presidente de la Comisión de Presupuesto, Alejandro Soto, sostuvo que esta medida busca reducir desigualdad y precariedad laboral. Su argumento golpea el centro del problema: el CAS nació en 2008 como un mecanismo excepcional, pero el propio Estado lo volvió permanente en la práctica.
La ley corrige una brecha, pero no resuelve todo
La nueva regla mejora derechos y recorta una brecha histórica entre trabajadores públicos. Pero también deja una pregunta incómoda: si el Estado ya reconoce beneficios claves, resulta cada vez más difícil justificar que miles de servidores sigan atrapados en un régimen que debía ser transitorio. La ley avanza, pero el debate de fondo sobre la reforma laboral pública sigue abierto.
En resumen, las gratificaciones CAS ya son ley en Perú. El cambio beneficia a miles de trabajadores, reconoce derechos postergados y presiona al Estado a revisar un modelo que dejó de ser excepcional hace años.
























































