Policía desmantela sembrío de marihuana en las riberas del Marañón.
En un golpe certero contra el narcotráfico en la sierra de Áncash, agentes de la Policía Nacional del Perú (PNP) hallaron un total de 5,900 plantones de marihuana en una zona remota del distrito de Conchucos, provincia de Pallasca. El hallazgo, realizado durante una patrulla de rutina, expone el uso de estrategias cada vez más sofisticadas para el cultivo ilegal de cannabis en áreas rurales del país.
El operativo se desarrolló en el sector conocido como Santa Rosa, a tres horas del caserío de Santa Ana, en plena ribera del río Marañón. Hasta allí llegaron agentes de las comisarías de Conchucos y Pallasca, liderados por el Alférez PNP Jorge Rivera, como parte de un patrullaje preventivo. En plena faena, los efectivos notaron un extenso terreno con plantas de color verde intenso y con olor característico a cannabis sativa.
La sorpresa fue aún mayor al verificar que una parte significativa del sembrío, cerca de 3,000 plantones, se ocultaban entre cultivos de maíz. Esta táctica de camuflaje pretendía evitar que el cultivo ilícito fuese detectado por vía aérea o durante inspecciones superficiales. La zona total sembrada cubría aproximadamente una hectárea y, al momento del hallazgo, no se encontraba ninguna persona vigilando el terreno.
Casi 6 mil plantones de marihuana ocultos entre cultivos de maíz
El equipo policial comunicó de inmediato el hallazgo al Ministerio Público y a la División Antidrogas de Chimbote (Depandro). La Fiscal de la Fiscalía Provincial Especializada en Delitos de Tráfico Ilícito de Drogas de Santa–Chimbote, Fiorella Cruz Meza, se hizo cargo de la intervención y ordenó, conforme a ley, la erradicación e incineración del cultivo. También dispuso la apertura de una investigación para dar con los responsables de esta operación ilegal.
Antes de proceder con la quema, se recolectaron cuatro muestras del sembrío para análisis forense, como parte de las pruebas de campo requeridas en este tipo de diligencias. La policía continúa con las investigaciones, a fin de identificar a los responsables y determinar si existe una red organizada detrás de este sembrío de marihuana.
Cultivo de cannabis es un problema silencioso pero, creciente
Este hallazgo pone sobre la mesa un problema silencioso pero creciente: el uso de zonas rurales aisladas para el cultivo ilegal de cannabis. La geografía agreste, el escaso control estatal en algunas áreas y la rentabilidad del negocio para las redes de microcomercialización hacen de estas zonas un blanco ideal para el narcotráfico. Además, el uso de cultivos legales como el maíz para ocultar plantaciones ilegales evidencia el grado de planificación y conocimiento del terreno que manejan los responsables.
Lo sucedido en Conchucos no solo representa una victoria puntual contra el narcotráfico. También sirve como advertencia de que estos grupos no descansan y encuentran formas cada vez más ingeniosas para eludir la vigilancia. La respuesta, por tanto, debe ser integral: más presencia del Estado, programas de desarrollo alternativo y un monitoreo continuo que impida que territorios vulnerables se conviertan en zonas liberadas para el crimen.
Porque detrás de cada plantón de marihuana que brota en un campo escondido, germina también la posibilidad de violencia, corrupción y deterioro del tejido social. Cortar esa raíz a tiempo no es solo una tarea policial. Es una responsabilidad nacional.













































