El hombre que hizo del periodismo y el teatro un acto de resistencia.
El escritor, periodista y humorista gráfico Nicolás Yerovi falleció este domingo 19 de enero en Lima, a los 73 años. Su hija confirmó la noticia a través de redes sociales. En ese momento, arrancó una ola de homenajes que destacó el legado de Nicolás Yerovi como pilar del humor político en el Perú.
Qué, quién y cuándo
Nicolás Yerovi murió en Lima. Su hija, Paloma Yerovi, informó que su padre perdió la vida tras permanecer internado en el Hospital Rebagliati.
Dónde y por qué importa su muerte
Nacido en una familia vinculada profundamente con el periodismo y la cultura nacional, Nicolás Yerovi heredó la pluma y el coraje de su abuelo, Leonidas Yerovi Douat, quien fundó la histórica revista Monos y Monadas, una publicación que marcó la historia de la crítica social y política en el Perú a comienzos del siglo XX. Con su muerte, el país pierde una voz irreverente, valiente y necesaria.
Cómo construyó su legado
Desde joven, asumió la herencia de su abuelo Leónidas Yerovi y convirtió la sátira en una forma de resistencia. Además de dirigir Monos y Monadas, firmó más de 50 comedias, escribió novelas y colaboró con medios como La República, Expreso y Perú 21.

Su estilo combinó humor, sarcasmo e ironía para desnudar la realidad del país. En sus propias palabras: “Soy parte de un linaje de escritores satíricos que convirtió el dolor en risa y la pena en reflexión”.
El legado de Nicolás Yerovi y su importancia para la cultura peruana
Yerovi no se limitó a hacer reír: sacudió conciencias. Creó un espacio para la crítica honesta bajo dictaduras, cambios políticos violentos y crisis permanentes. Con su obra, demostró que el humor puede ser tan poderoso como una denuncia directa. Su legado inspira a nuevas generaciones comprometidas con contar al país de cara quirúrgica y sincera.
Un capítulo insustituible de la sátira peruana
Con la muerte de Nicolás Yerovi se cierra un capítulo insustituible de la sátira peruana. Sin embargo, su legado perdura: sus caricaturas, sus comedias, su pluma. Quienes lo leyeron, rieron o se reconocieron en sus palabras, lo saben: la voz crítica no muere mientras alguien se atreva a alzarla. Que el legado de Nicolás Yerovi inspire humor, conciencia y valentía en un país que lo necesita más que nunca.















































