Tiene orden de captura por el caso «La Centralita».
Martín Espinal prófugo de la justicia. Consejero de Áncash por Pallasca, enfrenta una orden de prisión preventiva por 18 meses que emitió el Tercer Juzgado de Investigación Preparatoria del Santa. La justicia lo busca desde hace semanas, pero hasta la fecha, permanece en la clandestinidad.
Las autoridades lo investigan por su implicancia en el caso “La Centralita”, uno de los mayores escándalos de corrupción política en Áncash. La Fiscalía lo acusa de haber participado en una red que utilizó recursos del Estado para fines personales y políticos durante el gobierno regional de César Álvarez.
La Policía Nacional intensificó los operativos para dar con su paradero, pero Espinal no aparece. Su defensa no ha brindado declaraciones, y su entorno político ha optado por el silencio. Mientras tanto, su ausencia se agrava con la reciente vacancia que el Consejo Regional de Áncash aprobó por reiteradas inasistencias a las sesiones de pleno entre marzo y diciembre de 2013.
Acorralado por la justicia, el consejero Martín Espinal continúa escondido por el escándalo de La Centralita
Espinal llegó al consejo regional por el Partido Aprista Peruano en 2003 y luego se mantuvo en el cargo durante tres periodos consecutivos con el movimiento independiente «Cuenta Conmigo». Permaneció once años como autoridad, consolidando una figura de poder que sobrevivió a cambios de gestión y a denuncias. Incluso, durante su periodo como consejero, se tituló como abogado en la Universidad San Pedro de Chimbote, aunque nunca ejerció públicamente esa profesión.
Su trayectoria política generó controversias, pero su situación actual lo coloca en el centro de un escándalo judicial de mayor alcance. El Ministerio Público lo señala como pieza clave en una red de intereses que operó desde el poder regional con total impunidad.
Hoy, la región de Áncash enfrenta una situación inédita: un consejero vacado, buscado por la justicia y oculto de la ley. Su condición de no habido representa no solo una burla al sistema judicial, sino también una alerta sobre la debilidad de los mecanismos de fiscalización en los gobiernos subnacionales.
La historia de Martín Espinal, prófugo de la justicia, refleja cómo el poder mal ejercido puede derivar en impunidad y desconfianza pública. La ciudadanía de Pallasca espera que la justicia actúe con firmeza y que este caso no quede, una vez más, en la impunidad.
















































