Un caso de chantaje sexual ocurrido en Áncash terminó con una condena judicial contra Ángel Tulio Cortegana Escorza (38), quien aceptó su culpabilidad tras extorsionar a una joven de 18 años con la amenaza de difundir imágenes íntimas. El Tercer Juzgado de Investigación Preparatoria de la Unidad de Flagrancia de la Corte Superior de Justicia del Santa dictó una pena de dos años y seis meses de prisión suspendida, además de reglas de conducta y reparación civil, luego de su captura el 4 de enero.
Cómo se produjo el chantaje sexual en redes sociales
El imputado contactó a la víctima el 11 de noviembre del año pasado mediante TikTok, mientras la joven realizaba una transmisión en vivo. Con engaños y aprovechando su necesidad económica, inició una relación virtual y le envió pequeñas sumas de dinero. Durante ese periodo, logró que la joven le remitiera fotografías íntimas.
Tras consolidar el vínculo digital, el acusado exigió encuentros sexuales presenciales. Ante la negativa, activó el chantaje sexual al amenazar con publicar el material en redes sociales si la víctima no le entregaba 2,500 soles.
Denuncia, captura y proceso judicial
La madre de la joven presentó la denuncia ante la Policía Nacional del Perú. Agentes especializados ejecutaron una celada que permitió la captura del acusado el 4 de enero en el asentamiento humano Villa Magisterial II Etapa, ubicado en el distrito de Nuevo Chimbote.
Frente a las pruebas reunidas, Cortegana Escorza solicitó la terminación anticipada del proceso. Las partes acordaron una condena de dos años y seis meses de pena privativa de la libertad suspendida por un año, además del pago de 500 soles por reparación civil.
Medidas judiciales y mensaje preventivo
La jueza Ana Vizcarra Huamán validó el acuerdo e impuso reglas estrictas de conducta, entre ellas la prohibición expresa de acercarse o comunicarse con la víctima por cualquier medio.
Este condenable caso de chantaje sexual, ocurrido en Chimbote, evidencia el avance de la criminalidad digital en Áncash. El uso de Internet y redes sociales como herramientas para extorsionar y violentar a jóvenes revela una problemática creciente en la zona costera de la región y exige mayor prevención, control y educación digital.
Si eres víctima de chantaje sexual o amenazas digitales, denuncia de inmediato ante la Policía, el Ministerio Público o a la Línea 100 del MIMP. La violencia en línea también es delito.










































