El Papa Francisco condenó enérgicamente el asesinato de la misionera en Chimbote, Nadia De Munari, mediante un telegrama enviado a la nunciatura en Perú. El ataque ocurrió el pasado martes en el centro educativo «Mamma Mia» de Nuevo Chimbote, donde la laica italiana servía a los más necesitados. Este crimen evidencia la inseguridad persistente en la región Áncash y la vulnerabilidad de quienes realizan labor social. La Iglesia Católica califica el hecho como un episodio de violencia injustificable que enluta a la comunidad internacional.
Crisis de seguridad y justicia tras el crimen de Nadia De Munari
El brutal ataque contra la misionera de la Operación Mato Grosso no es un hecho aislado. Representa una crisis de seguridad que afecta directamente a las instituciones de ayuda humanitaria en el norte del país.
El mensaje del Vaticano ante la tragedia
El Cardenal Pietro Parolin firmó el mensaje donde el Papa expresa su «cercanía paternal» a la familia De Munari. Francisco reiteró su firme desaprobación ante estos actos violentos. El Pontífice destacó la abnegación de la voluntaria, quien dedicó más de la mitad de su vida al servicio del Evangelio en América Latina.
Trabas burocráticas retrasan la repatriación
A pesar del dolor de la familia en Italia, el traslado del cuerpo de Nadia tardará aproximadamente 20 días. Perú no está adherido a convenios internacionales que agilizan estos procesos de repatriación. El alcalde de Schio, Valter Orsi, gestiona con la Farnesina para que el gobierno italiano asuma los costos del traslado fúnebre.
Una vida de servicio cortada por la delincuencia
Nadia De Munari dirigía proyectos de alimentación y educación para niños indefensos en Nuevo Chimbote. Su muerte deja un vacío irreparable en la fraternidad misionera de Áncash. La comunidad de Giavenale, su tierra natal, espera sus restos para brindarle un último adiós que se posterga por las investigaciones fiscales en curso.
Conclusión: Un llamado urgente contra la impunidad
El asesinato de la misionera en Chimbote exige más que oraciones; requiere una respuesta contundente de las autoridades peruanas para hallar a los responsables. Como afirmó el Papa en su misiva, no se puede permitir que la violencia silencie a quienes trabajan por los más pobres. La justicia para Nadia será la única forma de honrar su legado de paz en una región golpeada por la criminalidad.
(Con información de vaticannews.va)















































