Balas y descontrol: el ataque que hirió a Agua Marina y sacudió al país.
La noche del 8 de octubre se tiñó de sangre en el Círculo Militar de Chorrillos. Lo que debía ser una celebración musical se convirtió en una escena de horror cuando dos sujetos, armados en moto, interrumpieron a tiros durante la presentación de la orquesta Agua Marina. Las ráfagas obligaron a decenas de asistentes a tirarse al suelo para salvar sus vidas. Agua Marina bajo fuego en Lima resume la tragedia que dejó cuatro heridos, entre ellos los músicos Luis y Manuel Quiroga.
Agua Marina bajo fuego en Lima ocurrió alrededor de las diez de la noche. Testigos aseguran que varios motorizados se acercaron al local y dispararon directamente hacia el escenario. Los atacantes usaron una Mini Uzi, un arma de guerra con un alcance de hasta 400 metros. En segundos, la música se detuvo y el caos se apoderó del recinto.
El general Enrique Monroy, jefe de la Región Policial Lima, confirmó que “cuatro personas resultaron heridas, entre ellas los hermanos Quiroga”. Luis Quiroga, quien recibió tres disparos, permanece en estado crítico. Dos de los heridos fueron trasladados al Hospital Almenara y otros dos a la Clínica Maison de Santé, donde reciben atención especializada.
Ni la música se salva: Mundo artístico indignado con gobierno de Dina Boluarte
El atentado provocó una ola de indignación en el mundo artístico. Armonía 10, Hermanos Yaipén, Caribeños de Guadalupe y La Única Tropical exigieron al gobierno de Dina Boluarte una respuesta firme ante la creciente ola de violencia. “¡Basta ya! Esto no puede seguir así”, expresaron en redes sociales.
La agrupación Zaperoko, que compartía escenario esa noche, calificó el hecho como “una muestra más de la profunda crisis de inseguridad que atraviesa el país”. Y tienen razón. El Perú se hunde cada día más en una espiral de violencia que no distingue barrios, escenarios ni géneros.
Mientras los músicos luchan por su vida, la ciudadanía se pregunta: ¿quién pone orden? El ataque en Chorrillos no solo hirió a cuatro artistas, sino también a la esperanza de un país que ve cómo la delincuencia gana terreno frente a un Estado cada vez más ausente.

















































