El robo del Santísimo en Piscobamba ha provocado profundo dolor e indignación en la feligresía católica de la provincia de Mariscal Luzuriaga, en Áncash. El hecho ocurrió en la parroquia San Pedro y San Pablo, donde personas desconocidas sustrajeron el Santísimo Sacramento, considerado por los creyentes como la presencia viva de Cristo. La parroquia reaccionó de inmediato y convocó a jornadas de oración y misas de desagravio, iniciadas ayer a las 6:30 p. m., con un llamado directo a la devolución del Sacramento.
Robo del Santísimo en Piscobamba hiere la fe de toda una provincia
El robo del Santísimo en Piscobamba, conocida como la Novia de los Andes, golpea los sentimientos religiosos de una comunidad profundamente católica. Para los fieles, la Eucaristía representa el centro de la fe cristiana, por lo que su sustracción constituye una grave ofensa espiritual.
El hecho no solo afecta a los feligreses de la capital provincial, sino también a las comunidades del ámbito luzuriano, que expresan tristeza, indignación y desconcierto frente a lo ocurrido.
Parroquia convoca misas de desagravio y oración comunitaria
Ante este suceso, la parroquia San Pedro y San Pablo convocó a toda la población de Piscobamba y de la provincia de Mariscal Luzuriaga a unirse en oración y recogimiento. Como acto de fe y desagravio, se programó la celebración de la Santa Misa durante tres días consecutivos.
Las ceremonias buscan pedir la conversión de los corazones, la reparación espiritual y la pronta devolución del Santísimo Sacramento, en un ambiente de unidad y reflexión colectiva.
Llamado a la conciencia y esperanza de reconciliación
La comunidad católica realizó un llamado directo a la conciencia de quien haya cometido este acto o de cualquier persona que tenga información sobre el paradero del Santísimo. La parroquia subrayó que devolverlo representaría un gesto de arrepentimiento y respeto hacia Dios y hacia todo un pueblo herido.
Pese a la gravedad del hecho, los fieles confían en que este episodio fortalezca la unión y la fe comunitaria. “No nos quiten la fe, devuélvannos al Santísimo”, es el clamor que hoy se eleva desde Piscobamba hacia todo el país, como una exhortación al respeto por los valores espirituales y la convivencia.










































