Una negligencia médica que alerta al sistema de salud
La Corte Superior de Justicia del Santa condenó al médico Federico Pulido (62) por negligencia médica en Chimbote tras la muerte de Rosita Tapia. El tribunal impuso dos años de pena suspendida y ordenó el pago de S/50,000 de reparación civil. El fallo llamó la atención sobre la necesidad de fortalecer la atención en emergencias.
Qué ocurrió y quién intervino
El hecho ocurrió en diciembre de 2022, cuando Rosita Tapia llegó a la emergencia de la clínica San Pedro en Chimbote. Ella presentó cólicos, náuseas, escalofríos y dolores abdominales intensos. El médico de turno, Federico Pulido, la examinó, ordenó análisis y diagnosticó infección urinaria. Luego decidió dar el alta, aunque la familia señaló que la paciente seguía con dolor y evidente debilidad.
La familia trasladó a Rosita Tapia al Hospital Regional de Nuevo Chimbote a la mañana siguiente. Los médicos intentaron atenderla, pero confirmaron su fallecimiento.
Por qué ocurrió el desenlace
La Fiscalía comprobó que la paciente presentó factores de riesgo adicionales que requirieron atención urgente. La necropsia reveló un infarto intestinal causado por isquemia intestinal. Ese informe sustentó la acusación por homicidio culposo y fortaleció el caso de negligencia médica en Chimbote, lo que permitió que el tribunal estableciera responsabilidades.
Cómo impacta este caso en el sector salud
El fallo exige que los profesionales revisen protocolos, realicen evaluaciones completas y comuniquen riesgos a los familiares. La atención en emergencias requiere decisiones rápidas basadas en análisis clínico riguroso.
El caso de Rosita Tapia recuerda que una evaluación incompleta puede provocar un desenlace irreversible. La justicia marcó un precedente y la ciudadanía exige atención segura, humana y responsable. La prevención debe guiar cada decisión médica, porque una acción oportuna puede salvar vidas.














































