Miles de ancashinos siguen esperando agua potable, mejores carreteras y hospitales decentes mientras las obras paralizadas en Áncash acumulan polvo y desidia estatal. Hoy la región necesita más de S/ 270 millones solo para terminar los proyectos de infraestructura que gestiones pasadas dejaron tirados en el abandono por fallas técnicas, pleitos legales y corrupción.
¿Por qué aumentan las obras paralizadas en Áncash?
Caminar por diversas provincias de la costa y el callejón de Huaylas es encontrarse con el mismo paisaje: fierros oxidados, paredes a medio levantar y carteles de obra descoloridos. La Contraloría y los reportes de inversión pública confirman la magnitud que alcanzan las obras paralizadas en Áncash: el presupuesto regional se quedó estancado en expedientes mal hechos y contratistas que cobraron y huyeron.
Entre las causas principales que generan estas trabas destacan:
- Expedientes técnicos inflados o deficientes: Diseños mal elaborados que no resistieron la primera revisión técnica en el campo.
- Empresas que abandonaron el barco: Contratistas que ganaron la licitación, cobraron los adelantos y dejaron los trabajos a medias.
- Procesos judiciales eternos: Arbitrajes interminables entre municipios y constructoras que congelan cualquier intento de avance.
- Terrenos sin saneamiento legal: Autoridades que pusieron la primera piedra en terrenos que ni siquiera pertenecían al Estado.
Los sectores más golpeados por las obras paralizadas en Áncash
El impacto no se mide únicamente en números o en cuentas bancarias, sino en la calidad de vida que se le resta a las familias de la región. Las secuelas de las obras paralizadas en Áncash se sienten con especial dureza en los servicios básicos del día a día.
Carreteras y escuelas atrapadas en las obras paralizadas en Áncash
Los tramos viales abandonados impiden que los agricultores lleven sus productos al mercado a tiempo. En la sierra, los camiones quedan varados por trochas inconclusas que debieron ser pistas asfaltadas hace años.
Por otro lado, cientos de niños reciben clases en módulos prefabricados o locales alquilados porque la reconstrucción de sus colegios quedó entrampada en la burocracia regional.
Salud y agua potable a la espera de soluciones
Salas de emergencia a medio construir y redes de alcantarillado inconclusas dejan sin atención digna y sin agua limpia a miles de vecinos. Mientras la infraestructura médica se deteriora sin uso, los puestos de salud existentes colapsan por falta de espacio y equipamiento básico.
Un freno urgente al despilfarro de los recursos públicos
Solucionar el problema de las obras paralizadas en Áncash no requiere más promesas vacías ni firmas de actas que se olvidan al día siguiente. El Gobierno Regional de Áncash y los municipios deben liquidar de una vez los contratos problemáticos y priorizar la ejecución directa de las obras más críticas. Salvar estos S/ 270 millones no es solo un trámite administrativo; es devolverle a la población el respeto y los servicios básicos que financia con sus propios impuestos.








