La supervisión ambiental en Coishco volvió al centro del debate en Áncash. El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) realizó inspecciones en establecimientos industriales pesqueros del distrito de Coishco, provincia del Santa, para verificar cómo las empresas manejan sus residuos y efluentes vertidos al mar. Las acciones incluyeron trabajos de buceo, toma de muestras y visitas inopinadas en plena zona costera.
OEFA evalúa impacto ambiental en Coishco
La supervisión ambiental en Coishco busca determinar si las plantas pesqueras cumplen las normas ambientales durante el procesamiento de recursos hidrobiológicos. Los especialistas inspeccionaron emisarios submarinos, estructuras usadas para descargar aguas residuales hacia la bahía.
Además, el equipo técnico recolectó muestras de agua, sedimentos y especies marinas para analizar posibles impactos en el ecosistema costero de Áncash.
La presencia constante de residuos industriales preocupa a vecinos y pescadores de la zona. Muchos denuncian desde hace años cambios en el color del agua, malos olores y afectación de recursos marinos.
Buceo y monitoreo en la bahía de Coishco
Como parte de la supervisión ambiental en Coishco, los especialistas realizaron buceo autónomo para revisar el estado de los emisarios submarinos. Estas labores permiten detectar fugas, descargas irregulares o daños que podrían afectar el mar.
Sayda Chávez Luna, directora de Supervisión Ambiental en Actividades Productivas del OEFA, explicó que la entidad desarrolla visitas inopinadas en distintas regiones del país. Según indicó, el objetivo consiste en generar información técnica que ayude a proteger los ecosistemas marinos.
Áncash enfrenta presión ambiental
Áncash concentra una importante actividad pesquera industrial. Sin embargo, también enfrenta cuestionamientos por el impacto ambiental que generan algunas operaciones cerca del litoral.
La supervisión ambiental en Coishco intenta reforzar el control estatal en una zona donde la actividad económica convive con constantes reclamos ciudadanos por contaminación marina.
El desafío no solo apunta a sancionar irregularidades. También exige transparencia, vigilancia permanente y medidas concretas para evitar que el deterioro ambiental avance en la bahía de Coishco.