La toma de la UNMSM mantiene en crisis a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos desde el pasado 12 de mayo. Estudiantes ocuparon la Ciudad Universitaria en Lima para rechazar la llamada “Ley Jerí”, una propuesta que permitiría la reelección inmediata de rectores y vicerrectores. La protesta ya afecta las clases presenciales, preocupa a miles de alumnos y pone en riesgo el semestre académico 2026-I.
La situación se agravó en los últimos días luego de que las autoridades de la UNMSM advirtieran que la universidad está cerca de superar el límite de clases virtuales permitido por la Sunedu. Mientras tanto, decenas de estudiantes permanecen dentro del campus y en las residencias universitarias.
¿Por qué inició la toma de la UNMSM?
La toma de la UNMSM comenzó como una protesta contra posibles cambios en la administración universitaria. Los estudiantes aseguran que la “Ley Jerí” debilita la democracia interna y favorece a las actuales autoridades.
Además, grupos estudiantiles cuestionan la gestión universitaria y exigen elecciones transparentes, mayor participación estudiantil y mejoras en los servicios del campus.
Las facultades más afectadas suspendieron clases presenciales y migraron a la virtualidad para evitar perder el ciclo académico.
UNMSM y el riesgo de superar clases virtuales
La Sunedu permite un porcentaje limitado de virtualidad en universidades con programas presenciales. Por eso, la prolongación de la toma de la UNMSM preocupa a docentes, alumnos y autoridades.
La universidad alertó también sobre problemas en las residencias estudiantiles. La falta de limpieza, alimentación y atención médica empieza a generar tensión dentro del campus.
¿Qué resultados consiguió la protesta?
Hasta ahora, la toma de la UNMSM logró colocar el debate universitario en la agenda nacional. El Ministerio de Educación abrió mesas de diálogo con representantes estudiantiles y autoridades universitarias.
Sin embargo, todavía no existe un acuerdo definitivo para levantar la protesta. Cada día sin solución aumenta el riesgo de retrasos académicos y afecta a miles de estudiantes que esperan volver a clases presenciales.
La crisis en San Marcos refleja un problema más profundo: la falta de consenso sobre el futuro de las universidades públicas en el Perú.