Defensor del Pueblo Josué Gutiérrez en Puno. Indignación y rechazo total. El defensor del Pueblo, Josué Gutiérrez, vivió un momento tenso y vergonzoso en la ciudad de Puno, donde una asamblea de comunidades campesinas lo obligó a retirarse. El motivo: lo acusan de no representar los derechos de las víctimas de la represión registrada entre diciembre de 2022 y marzo de 2023, durante las protestas contra el ascenso de Dina Boluarte a la presidencia del Perú.
La asamblea, que debatía las medidas frente a una reciente ley del Congreso que –según los dirigentes– vulnera los derechos de los pueblos indígenas, no toleró la presencia de Gutiérrez. Apenas tomó el micrófono, comenzaron los gritos de desaprobación. Un dirigente lo enfrentó directamente y lo acusó de encubrir al Gobierno y de ignorar a las familias afectadas por la violencia estatal. “Lo hemos rechazado porque no defiende a nuestras víctimas ni a nuestros derechos”, expresó uno de los líderes campesinos.
Gutiérrez intentó justificar su gestión fuera del auditorio, alegando que no ocupaba el cargo cuando ocurrieron las muertes, pero que actualmente sigue los casos y ha presentado una acción legal contra la ley en cuestión. Sin embargo, para los asistentes, sus palabras no bastaron.
El defensor mantiene una imagen desgastada por sus posturas tibias frente a temas sensibles como derechos humanos, aborto, educación con enfoque de género y el avance del conservadurismo religioso. Además, su cercanía con el Congreso y el Ejecutivo genera desconfianza en sectores que exigen independencia y firmeza.
Puno, símbolo de resistencia y dolor, vuelve a alzar la voz. Y esta vez, lo hace contra quien debería defenderla. El mensaje fue claro: quien no se pone del lado del pueblo, no tiene cabida entre sus comunidades.