Conchucos: un millón de soles para nada.
El distrito de Conchucos, en Pallasca, Áncash, enfrenta el testimonio silencioso de un costoso error político: el coso taurino construido entre 2007 y 2010 quedó abandonado, sin cumplir nunca su función original. La obra costó US$ 285 469 al cambio de entonces y hoy representaría US$ 355 113 si ignoramos la inflación. A pesar de ese desembolso cuantioso, nadie ha usado el recinto para «tardes taurinas» de septiembre, salvo una sola tarde en 2009, que dejó en evidencia su estado inseguro.
El coso ocupa 2 250 metros cuadrados, incluye graderías, columnas y muros, pero su estructura muestra grietas, fallas en vías de escape y ausencia de zonas seguras. Todo esto pone en riesgo la integridad de quienes lo visitan. Ya no solo luce como un elefante blanco: muchos lo tildan de símbolo de negligencia. pobladores del distrito denuncian que la gestión municipal no planificó mantenimiento, tampoco supervisó calidad en la construcción.
Las autoridades prometieron inclusión social, tradición y espacios culturales, pero la realidad les ganó. El coso no alberga jornadas taurinas, y solo sirve ocasionalmente como corral para los toros antes del sacrificio. No cumple objetivo, no brinda servicio, no rinde cuentas. Se erigió con fondos públicos: ¿dónde quedó la transparencia? ¿Dónde están los responsables?
El exalcalde Juan Sinecio Miranda Tirapo, apodado «Shine», dirigió el proyecto. Entre los profesionales involucrados en el proyecto se encontraban Marcos Benítez Guevara, exalcalde del Santa; Juan Carlos Gallo Zegarra, exgerente de la Sub Región Pacífico; y Heiner Miñano Chávez, excandidato a la consejería de Pallasca por «Siempre Unidos» en 2014.
Elefante blanco en Áncash: ¿quién responde por el coso taurino Conchucos?
A pesar de denuncias, ninguno enfrenta sanción. Usaron presupuesto, prometieron orgullo local, pero entregaron abandono. Los pobladores pagan el costo ético, político y social del despilfarro.
Este abandono refleja la falta de planificación y responsabilidad de quienes la construyeron, en una época en la que el movimiento «Cuenta Conmigo» encabezado por César Álvarez Aguilar, estaba activo en Pallasca.
Este derroche no solo suma soles malgastados: erosionó confianza en las autoridades. Mientras tanto, el coso va deteriorándose cada día más. Lluvia, desuso y olvido agravan grietas y caos estructural. La comunidad exige respuestas: rendición de cuentas, obra rehabilitada o compensación social.
Que un espacio costeado con cifras que hoy duelen termine como corral derruido no debe aceptarse como parte del paisaje. Conchucos merece algo más que promesas: exige justicia, transparencia y gestión responsable. Si no, este coso será siempre la prueba tangible de lo que sucede cuando se construye para la foto, no para la ciudadanía