El robo en la UNS volvió a encender las alarmas por la seguridad interna tras la sustracción de equipos informáticos valorizados en más de S/ 102 mil de la Escuela Profesional de Derecho y Ciencias Políticas, ocurrida el 14 de enero de 2026, durante el receso académico, dentro del campus universitario, sin que ningún sistema de control detectara la salida de los bienes.
Robo en la UNS: equipos salieron sin control del campus
El robo en la UNS afectó directamente a la Escuela Profesional de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional del Santa, ubicada en el distrito de Nuevo Chimbote, en la región Áncash.
Según la denuncia presentada en la comisaría Buenos Aires por la directora de la escuela, Rosina Mercedes Gonzáles Napuri, los delincuentes sustrajeron 21 CPU, 21 monitores y 24 teclados de la marca HP.
El hecho ocurrió el 14 de enero de 2026 y generó inmediata indignación en la comunidad universitaria, debido a que los equipos salieron por los accesos regulares del campus sin que personal de vigilancia advirtiera el delito.
Robos reiterados durante recesos académicos agravan la crisis
El actual robo en la UNS reactivó el recuerdo de hechos similares. En febrero de 2025, la Escuela Profesional de Comunicación Social sufrió el robo de equipos valorizados en más de S/ 250 mil, también durante el receso académico. Hasta hoy, la universidad no informa resultados oficiales de esa investigación.
Antes, en junio de 2022, la misma escuela reportó otro robo de equipos tecnológicos.
Estos tres hechos confirman un patrón: los delitos se repiten en periodos sin actividad académica, cuando la vigilancia resulta claramente insuficiente en esta universidad nacional de Áncash y que cuenta con recursos provenientes del canon minero.
En conjunto, las pérdidas superan los S/ 600 mil, incluyendo computadoras, cámaras fotográficas, cámaras de video y drones.
Cuestionamientos a la gestión y ausencia de medidas preventivas
Desde la comunidad universitaria santeña surgieron duras críticas a la gestión de la rectora América Odar Rosario por no implementar mecanismos eficaces de seguridad tras el primer robo.
“La seguridad hace agua en la universidad”, señaló un docente que pidió mantener su nombre en reserva, opinión que comparten otros profesores y trabajadores administrativos.
Tras el robo de 2022, la universidad debió reforzar controles, accesos y vigilancia, sobre todo en el campus 2, donde ahora funcionan no solo Derecho y Ciencias Políticas, sino también la Escuela de Medicina.
El robo en la UNS no representa un hecho aislado, sino una señal clara de falla estructural en la seguridad universitaria. Si la gestión no adopta medidas inmediatas y sostenidas, los recesos académicos seguirán convirtiéndose en ventanas abiertas para nuevos delitos.