Los agricultores de Ana Yaután y Acochapampa, en la provincia de Casma, en Áncash, alertan sobre el robo de mangos en sus plantaciones. La campaña inicia en pocos días y los productores temen pérdidas económicas en plena temporada. Ellos identifican a grupos de delincuentes que ingresan en las noches y sustraen la fruta para venderla en el mercado local.
Los afectados explican al periodista Darvis Paz Castillo que los ladrones buscan principalmente el mango de descarte. Este producto no califica para exportación, pero registra una demanda alta en la zona. El kilo alcanza los 4 soles y genera un flujo atractivo para los compradores que aparecen solo en campaña. Los agricultores sospechan de acopiadores irregulares y piden un empadronamiento inmediato.
Los productores reclaman apoyo de la Policía y de la Municipalidad Provincial de Casma. Ellos solicitan operativos en las vías rurales, verificación del transporte nocturno y sanciones para quienes comercialicen fruta vinculada al robo de mangos. Sin embargo, las autoridades no responden a las reuniones convocadas. Esta falta de coordinación aumenta la preocupación en la zona.
Ante este escenario, la comunidad adopta medidas propias. Los agricultores contratan un vigilante, cierran accesos con una tranquera y supervisan la salida de cada carga de mango. Ellos buscan proteger la campaña y evitar que los delincuentes sigan afectando su trabajo.
“Estamos cansados de que nos roben nuestra fruta. Queremos soluciones reales y presencia de las autoridades”, señala una agricultora. La comunidad reitera su compromiso para defender su producción y mantener en pie una actividad que sostiene a cientos de familias en Casma.