Capturan red que vendía abuso infantil en varias regiones del país.
Un golpe contundente asestó justicia. Una red criminal llamada “Ventanilla Premium” quedó al descubierto al vender pornografía infantil a través de WhatsApp. La voz de una víctima, la alerta de una denuncia ciudadana y la cooperación internacional unieron fuerzas para disolver esta red.
Durante meses, autoridades del Perú y Estados Unidos trabajaron codo a codo. La Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) de la Embajada estadounidense, la Policía Nacional del Perú (PNP), la Fiscalía contra la Criminalidad Organizada (FECOR) y la ONG Our Rescue rastrearon los movimientos de esta red. Investigadores detectaron que cobraban entre S/20 y S/25 mensuales por acceso a grupos privados donde compartían imágenes de niñas entre 9 y 13 años.
Intervinieron simultáneamente en Ventanilla y San Juan de Miraflores (Lima), Jaén (Cajamarca) e Iquitos (Loreto), y detuvieron a ocho personas vinculadas a esta organización. El National Center for Missing & Exploited Children (NCMEC) en Estados Unidos generó cinco alertas que orientaron la investigación.
Red pornografía infantil WhatsApp descubierta gracias a una alerta ciudadana
Un ciudadano que ingresó inadvertidamente a uno de los chats reaccionó ante el horror del contenido y denunció el caso. Esa acción activó la intervención de las autoridades y permitió capturar a los implicados, bajo órdenes de detención emitidas por el Poder Judicial. Los detenidos permanecen en detención preventiva por 15 días mientras avanza la investigación.
Este operativo reveló una triste realidad: entre enero y junio de 2025, los Centros de Emergencia Mujer atendieron 6 677 casos de violación en el país. En promedio, se registró una denuncia cada 39 minutos. De mantenerse esta tendencia, las denuncias superarían las 13 mil al final del año, superando las 12 924 de 2024.
Este caso demuestra cómo una sola denuncia puede encender una red internacional de justicia. El paso de “Ventanilla Premium” por los tribunales puede marcar un punto de inflexión: visibiliza una amenaza global, fortalece la cooperación entre países, y refuerza que la protección de la infancia sigue siendo una prioridad vigente. El esfuerzo conjunto demuestra que, incluso ante la oscuridad, la acción decidida puede rescatar la dignidad de los más vulnerables.