La decisión judicial que abre el camino.
La jueza paraguaya Clara Ruiz Díaz admitió la extradición El Monstruo, uno de los delincuentes más buscados de Sudamérica. Erick Luis Moreno Hernández, detenido en septiembre en San Lorenzo, seguirá recluido en el Penal Martín Mendoza de Emboscada, a 39 kilómetros de Asunción. El Perú debe coordinar su traslado y ejecutar el procedimiento formal para lograr su retorno.
La magistrada notificó a las autoridades peruanas sobre el principio de especialidad. Ese principio impide que el extraditado enfrente procesos por delitos distintos a los solicitados, salvo autorización expresa del Estado paraguayo. Moreno enfrenta cargos por secuestro, con una expectativa de 30 años de prisión, y por organización criminal, que puede sumar hasta 20 años adicionales.
La red criminal que sostiene su fama
Las autoridades lo identifican como líder de Los Injertos del Cono Norte, grupo dedicado a secuestros, extorsiones y delitos violentos. En Perú lo acusan de participar en el secuestro de la empresaria Jackeline Salazar Flores, ocurrido en mayo en Los Olivos, además de múltiples casos de extorsión en Lima. Su historial incluye pedidos de captura en Brasil, México y Estados Unidos.
La ubicación de Moreno se logró gracias a un informante paraguayo, pieza clave en el proceso de extradición El Monstruo. El jefe de Crimen Organizado de Paraguay, Luis López, envió los datos al coronel José Manuel Cruz Chamba, su par peruano, antes de la detención. La captura debía activar el pago de la recompensa anunciada por el Gobierno del Perú: 1 millón de soles, equivalentes a unos US$288.000 o más de 2.000 millones de guaraníes.
La recompensa que desata un conflicto
El informante reclama ese dinero, pero la Policía Nacional del Perú se niega a reconocer el pago. Esta decisión generó tensión y dejó abierta una discusión sobre el compromiso estatal con los programas de colaboración que sostienen la lucha contra el crimen organizado.
La extradición El Monstruo, avanza y ahora Perú tiene la responsabilidad de concretar el traslado, asegurar el debido proceso y responder por la controversia generada por la recompensa. El caso revela la dimensión real del crimen transnacional y la importancia de cumplir cada pieza del engranaje que permite capturar a delincuentes de alto impacto.