Con discurso de mano dura, Keiko Fujimori quiere ser presidenta.
La lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, oficializó este jueves su cuarta candidatura presidencial rumbo a las elecciones de 2026 durante un mitin en Trujillo, la tercera ciudad más importante del país. Ante cientos de simpatizantes, la política afirmó que “esta campaña es distinta” y abrió el acto con un homenaje a su padre, Alberto Fujimori, a quien reivindicó sin mencionar sus condenas por violaciones a los derechos humanos.
Un discurso con tono de reivindicación
Fujimori recordó los años noventa como un periodo de “recuperación económica y derrota del terrorismo”. Sostuvo que su padre “heredó una hiperinflación” del primer gobierno de Alan García y que su administración sentó “las bases del Perú moderno”.
“Hubo errores, sin duda, pero si ponemos en una balanza histórica, podemos reconocer las bases del país que hoy vivimos”, señaló, aludiendo a los gobiernos posteriores como “frívolos, corruptos y vengativos”.
El discurso mezcló nostalgia y desafío. “No quiero premios consuelo. Les quiero decir que no tengan miedo, queremos seguir soñando. Creo que tenemos la capacidad de enfrentar esa violencia”, expresó con tono firme.
Promesa de mano dura contra la violencia
Fujimori planteó una agenda centrada en la seguridad ciudadana y pidió enfrentar lo que denominó “terrorismo urbano”. “Ese terrorismo urbano no se enfrenta con discursos ni palabras bonitas. Hay que salir con las tropas, con las fuerzas armadas e inteligencia. Tenemos las agallas y los pantalones bien puestos”, dijo entre aplausos.
El acto contó con la presencia de Luis Galarreta, candidato a la primera vicepresidencia, y Miguel Torres, designado para la segunda fórmula. Ambos prometieron una campaña sin improvisaciones y destacaron que Fuerza Popular es un “partido sólido y con experiencia”.
Cuarta apuesta presidencial
Keiko Fujimori buscará la presidencia por cuarta vez, tras sus derrotas en 2011 frente a Ollanta Humala, en 2016 ante Pedro Pablo Kuczynski y en 2021 frente a Pedro Castillo. A pesar de esos resultados, mantiene una base electoral estable y presencia en el Congreso.
La elección de Trujillo, bastión histórico del aprismo y cuna de liderazgos norteños, simboliza su intento de reconectar con el electorado del norte y consolidar una narrativa de “renovación con memoria”.
Entre el legado y el desafío
La Keiko Fujimori candidatura 2026 llega en un contexto político fragmentado, con la población cansada de la inestabilidad y la corrupción. Su apuesta combina la reivindicación del fujimorismo clásico con promesas de orden y crecimiento.
“Tenemos que pensar con prudencia cuál de los equipos tiene la mejor capacidad”, advirtió. Su discurso finalizó con un llamado a la unidad: “No nos equivoquemos como en las últimas décadas. Nosotros no vamos a improvisar”.
El retorno de Fujimori al ruedo electoral marca el inicio de una campaña que promete polarizar al país entre la nostalgia por el pasado y la búsqueda de un futuro distinto.