El actual alcalde del distrito limeño de Comas, Ulises Villegas, quedó confirmado como condenado a seis años de prisión por colusión agravada. El tribunal ordenó su captura inmediata. A pesar de ello, sigue prófugo. Este escándalo revela con crudeza la corrupción política Perú que buscan disfrazar algunos partidos como «Somos Perú».
Sentencia firme y orden de captura
- El 29 de noviembre de 2025, la Primera Sala Penal de Apelaciones de Lima Norte ratificó la condena a seis años de prisión efectiva contra el alcalde de Comas, Ulises Villegas, por colusión agravada.
- La sala dispuso su ubicación y captura inmediata.
- El fallo se basa en un caso originado en 2017, cuando Villegas era representante de la empresa UDEL Group.
Una obra inconclusa que costó al Estado
- La acusación judicial señala que UDEL Group se adjudicó la obra “Mejoramiento de vías de la prolongación Santa Rosa y pasaje De la Cruz” en los asentamientos humanos San Camilo, San Albino y El Volante, en el distrito de Independencia.
- Pese a la adjudicación, la obra quedó inconclusa. Las autoridades implicadas aceptaron entregarla formalmente. Esa irregularidad generó un perjuicio al Estado de S/ 304.769,40.
- Junto con Villegas también fueron sentenciados exfuncionarios: Rubén Jiménez, Elizabeth Espinoza, Pedro Ancajima y César Cervantes.
- Otros exservidores recibieron penas por falsedad ideológica en ese mismo proceso.
¿Quién gobierna Comas mientras tanto?
- La condena de Villegas abrió la posibilidad de vacancia. Según normas del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), la titularidad municipal recaería en la teniente alcaldesa, Carmen Acuña Jara.
- Hasta ahora, la sentencia se había dictado en primera instancia y con ejecución diferida —es decir, Villegas apeló oportunamente.
- Pero con la ratificación definitiva y la orden de captura, la continuidad de Villegas al frente de la municipalidad resulta insostenible.
Análisis: doble discurso y costo político
La confirmación de la condena del alcalde de Comas evidencia la fragilidad de los discursos anticorrupción cuando están en manos de quienes los usan como fachada. Para el partido Somos Perú 2026, que lidera Patricia Li —que públicamente ha declarado su compromiso con la ética pública— este caso representa un test de credibilidad. Mantener apoyo a una autoridad sentenciada y prófuga evidencia, tolerancia a la corrupción.
El gasto público malversado y el daño a la confianza ciudadana superan el monto económico: se erosiona la legitimidad institucional. Los vecinos de Independencia no solo pierden una vía prometida; pierden la certeza de que sus autoridades gestionen con honestidad. Este escenario abre la puerta a un círculo de impunidad si la justicia no consigue capturar al condenado.
Llamado a la rendición de cuentas
Este episodio deja una enseñanza clara: la “lucha anticorrupción” pierde valor cuando protege a sus propios culpables. Mientras Villegas permanezca prófugo, Comas queda gobernado por la sombra de la corrupción. La ciudadanía exige más que discursos: exige autoridades limpias, transparencia fiscal y sanciones efectivas. El Estado —y los partidos que pregonan integridad— deben asegurar que el cumplimiento de la sentencia sea inmediato. No puede haber impunidad bajo la excusa de “continuar trabajando”.
La corrupción política Perú no se combate con retórica. Se combate con justicia, vigilancia ciudadana y responsabilidad real. Comas demuestra que cada voto cuenta, pero cada acto corrupto tiene un costo: la confianza pública.