El debate por el octavo retiro AFP sumó un nuevo capítulo político. Tras las masivas protestas del fin de semana, Fuerza Popular decidió modificar su postura y responsabilizó al Gobierno de Dina Boluarte por los cambios introducidos en la reforma previsional. El viraje sorprendió, ya que el partido naranja impulsó la medida en un inicio y la defendió como una solución para millones de afiliados.
El retroceso político
En el Congreso, legisladores fujimoristas señalaron que la reforma perdió su esencia debido a la intervención del Ejecutivo. Sin embargo, este argumento contrasta con el rol que el propio partido jugó en la elaboración y aprobación del proyecto. El cambio de discurso parece más un intento por salvar imagen tras el rechazo ciudadano que una verdadera preocupación por el sistema de pensiones.
Las calles presionan
Miles de personas marcharon en Lima y regiones para expresar su malestar. Los manifestantes reclamaron que el nuevo modelo previsional favorece a las AFP y no garantiza pensiones dignas. La presión social obligó a Fuerza Popular a deslindar de su propia propuesta, un hecho que expone la fragilidad de los consensos en el Parlamento y la ausencia de una visión clara sobre el futuro del sistema previsional.
Un discurso contradictorio
Mientras el Ejecutivo defiende los ajustes como una forma de ordenar el sistema, la oposición intenta culparlo de la desnaturalización del proyecto. Sin embargo, el origen de la norma y sus principales lineamientos nacieron en el Congreso con el respaldo de Fuerza Popular. Este giro, lejos de fortalecer la confianza ciudadana, refleja improvisación y cálculo político.
Lo que está en juego
El tema no solo impacta en los afiliados a las AFP, sino en la estabilidad económica y social del país. La falta de un debate serio sobre pensiones mantiene a millones de trabajadores en incertidumbre. La política del corto plazo, marcada por retrocesos y culpabilizaciones, posterga una reforma real que brinde seguridad a los jubilados del mañana.
Octavo retiro AFP bajo presión y no con visión de país.
El octavo retiro AFP expone una vez más que las decisiones sobre el futuro previsional se toman bajo presión y no con visión de país. La ciudadanía, que salió a las calles, obligó a revelar las contradicciones de quienes diseñaron la norma. Hoy, más que culpas cruzadas, el Perú necesita una reforma honesta, sostenible y centrada en los trabajadores.