En el corazón de la sierra de Áncash, el distrito de Pallasca enfrenta un nuevo reto: el descenso extremo de temperaturas durante las noches ha provocado un aumento preocupante de infecciones respiratorias agudas (IRA). La posta de salud local confirmó que 185 personas resultaron afectadas por el frío extremo en Pallasca solo en el mes de junio, un número que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias.
A 3131 metros sobre el nivel del mar, Pallasca vive días mayormente soleados. Sin embargo, las noches se tornan gélidas, con temperaturas que descienden bruscamente. Este cambio repentino debilita las defensas del organismo y expone a la población a enfermedades respiratorias, especialmente a los niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
La obstetra Luz Marina Domínguez, jefa de la posta de salud del distrito, detalló que, hasta el momento, no se han registrado casos de neumonía, asma ni disnea grave. Los pacientes reciben atención oportuna, pero las condiciones extremas siguen siendo un riesgo latente.
Ante este panorama, el personal médico recomienda medidas esenciales para enfrentar las noches frías:
- Abrigarse con varias capas de ropa.
- Evitar cambios bruscos de temperatura.
- Consumir alimentos calientes.
- Ventilar ambientes cerrados durante el día.
- Acudir al centro de salud ante síntomas como fiebre o tos.
- No usar braseros en habitaciones sin ventilación.
Frente a la magnitud del problema, la comunidad necesita una respuesta más activa de las autoridades regionales y nacionales. Urge reforzar la entrega de frazadas, kits de abrigo y campañas de salud preventiva en las zonas más vulnerables.
El frío extremo en Pallasca no solo es una alerta médica, sino un llamado a la acción. Las condiciones climáticas no esperan, y mientras las temperaturas siguen cayendo, la salud de cientos de peruanos queda expuesta. Proteger a quienes viven en los Andes no debe ser una opción, sino una prioridad.