CUPAZ despliega fuerza total en Pataz: el corazón minero del crimen organizado
El conflicto en la provincia de Pataz, región La Libertad, ya no es solo social o ambiental: es una guerra abierta contra el crimen organizado. La zona, rica en recursos auríferos, se ha convertido en un epicentro de minería ilegal, violenta y altamente estructurada. Frente a ello, el Comando Unificado Pataz (CUPAZ) intensifica sus operaciones conjuntas, integrando fuerzas de la Policía Nacional, el Ejército Peruano y otras entidades del Estado.
El Gobierno activó este comando en abril de 2024, tras el incremento alarmante de homicidios, extorsiones y enfrentamientos armados en las zonas de explotación minera. Desde entonces, CUPAZ ha ejecutado más de 60 operaciones de interdicción, desmantelando campamentos ilegales, incautando armas de largo alcance, explosivos y maquinaria pesada utilizada para la extracción ilícita de oro.
Pataz: territorio tomado por bandas armadas
En los últimos años, diversos informes de inteligencia confirmaron la presencia de bandas criminales organizadas que controlan minas ilegales, cobran cupos a trabajadores, y enfrentan a las autoridades con armamento militar. Muchas de estas estructuras funcionan como “mini ejércitos” que han reemplazado el control estatal con reglas propias.
Los distritos de Parcoy, Pataz y Tayabamba concentran la mayor parte del conflicto. En varias de estas zonas, los pobladores viven bajo amenaza constante, atrapados entre la necesidad económica y el miedo. Las autoridades reconocen que esta forma de minería ilegal ya no es artesanal, sino una economía criminal sofisticada que involucra tráfico de armas, lavado de dinero y corrupción.
Comando Unificado Pataz: despliegue integral sin precedentes
El Comando Unificado Pataz representa una de las acciones más decididas del Estado frente a este fenómeno. Bajo un mando conjunto, más de 1,500 efectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional patrullan la zona día y noche, ocupando rutas estratégicas, puntos de extracción ilegal y accesos hacia los campamentos clandestinos.
CUPAZ no solo actúa en el terreno, también trabaja en la intervención de servicios logísticos ilegales: bloquea el suministro de combustible, dinamita y alimentos a los mineros ilegales, cortando así las cadenas de abastecimiento. Además, coordina con la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental y la SUNAT para intervenir frentes de lavado de activos relacionados con el comercio de oro ilegal.
El oro manchado de sangre
Las cifras detrás del conflicto en Pataz son preocupantes. Según datos oficiales, más de 80 personas fueron asesinadas en enfrentamientos por control de minas ilegales solo en el último año. La minería ilegal ha generado una estructura paralela de poder que no solo destruye el medio ambiente, sino que vulnera la soberanía del Estado.
Este tipo de minería utiliza trabajo informal, incluso infantil, sin condiciones de seguridad ni derechos laborales. También provoca una grave contaminación por mercurio y cianuro en ríos y suelos de la sierra liberteña.
Frente a ello, CUPAZ actúa no solo como fuerza represiva, sino también como estructura de contención del colapso institucional. Se trata de recuperar el territorio, restaurar la presencia del Estado y garantizar derechos fundamentales a las comunidades.
Comando Unificado Pataz: ¿Avance o contención temporal?
Si bien los resultados del Comando Unificado son visibles —con detenciones, incautaciones y destrucción de maquinaria—, la pregunta clave sigue en el aire: ¿cuánto tiempo puede sostenerse esta ofensiva sin una estrategia integral que involucre desarrollo económico y alternativo para las comunidades?
La erradicación de la minería ilegal no se logra solo con armas. Se necesita inversión en educación, infraestructura, oportunidades formales y protección ambiental. Mientras tanto, la ofensiva de CUPAZ sirve como barrera contra una expansión delictiva que ya se salió de control.
Para tener en cuenta.
La lucha en Pataz no es solo por oro, es por el control del territorio, la legalidad y la vida misma. El Comando Unificado Pataz se ha convertido en el frente visible de una batalla que el Perú no puede perder. Porque si el Estado cede, lo que queda es tierra sin ley.