El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) inició un despliegue masivo en las 25 regiones del país para asegurar la calidad de la alimentación escolar de más de 4.1 millones de estudiantes. La ministra Lily Vásquez Dávila lideró el operativo en el distrito de La Victoria, donde supervisó la preparación de desayunos nutritivos. Esta estrategia, denominada «PAE, nutrición que protege», busca fiscalizar de manera presencial que las raciones cumplan con los protocolos de seguridad alimentaria en más de 67 000 instituciones educativas a nivel nacional.
Supervisión técnica para asegurar la calidad de la alimentación escolar
El operativo desplegó a especialistas en 500 colegios de forma simultánea para constatar el servicio alimentario. Las autoridades verificaron que los productos entregados mantengan los estándares de higiene exigidos por ley. Mantener la calidad de los alimentos resulta vital para el aprendizaje de los alumnos, especialmente en zonas vulnerables donde el desayuno estatal es la principal fuente de nutrientes.
Vigilancia contra la anemia y la desnutrición
La intervención conjunta entre Salud, Educación y el Midis refuerza el compromiso multisectorial. Para elevar la calidad de la alimentación escolar, el programa utiliza insumos locales y alimentos fortificados, como cereales y leche. Estos operativos se realizarán cada 15 días durante todo el año escolar para evitar irregularidades en las entregas.
Transparencia en la gestión del servicio alimentario
La ministra anunció que visitará regiones como Ayacucho y San Martín para auditar directamente el servicio. Garantizar la calidad de la alimentación escolar implica un monitoreo constante de los proveedores y de la preparación en las escuelas. El programa atiende bajo dos modalidades: comida caliente preparada en el plantel y raciones industrializadas listas para el consumo diario.
«Nuestra prioridad es el bienestar escolar; cada ración debe cumplir con los más estrictos criterios de higiene», afirmó la titular del Midis durante la inspección.
La calidad de la alimentación escolar es un derecho fundamental que exige transparencia absoluta. La vigilancia ciudadana y la supervisión técnica permanente son las únicas herramientas para asegurar que la inversión pública llegue realmente a las mesas de los estudiantes peruanos. El éxito de este plan dependerá de la continuidad de las inspecciones inopinadas en las zonas más remotas de Áncash y el resto del país.