Tradición y fe: la Danza de Negritos ilumina Huallanca en Áncash.
Cada Navidad, el distrito de Huallanca, en la provincia ancashina de Bolognesi, se transforma en el escenario más festivo de la sierra peruana. Desde el 24 de diciembre hasta el 2 de enero, la Danza de Negritos recorre sus calles como un homenaje al Niño Jesús, llenando el pueblo de color, música y devoción.
¿Qué representa la Danza de Negritos?
Las cuadrillas de danzantes inician su recorrido el 24 de diciembre a las 4 de la tarde. Acompañados de una banda, bailan por las principales calles, mientras los vecinos los reciben con alegría. Los participantes visten trajes de estilo arriero: camisa roja, pantalón beige, sombrero de paja llamado gachira, botas altas y pañuelo blanco al cuello.
El 25 de diciembre, tras el desayuno ofrecido por el mayordomo, los danzantes cambian su atuendo por uno de gala: camisa y pantalón blancos, chaleco y capa granate con bordes dorados, máscara que representa a la población afroperuana y mocasines negros.
Una tradición que une generaciones
Cada estampa tiene su propio significado. En la “Mudanza”, los bailarines imitan con humor las labores del campo. En el “Serrucho”, bailan en parejas con picardía y ritmo. Finalmente, la “Ayhuallache” o despedida, marca el momento en que los danzantes se quitan la máscara e invitan al público a sumarse a la fiesta.
Esta celebración no termina con la Navidad. Las cuadrillas vuelven a bailar en Año Nuevo y en la festividad de Reyes, manteniendo viva una tradición que refuerza la identidad huallanquina.
Más que una danza, un legado
La Danza de Negritos expresa la fe, la gratitud y la alegría de un pueblo que mantiene su herencia cultural con orgullo. Cada paso, cada nota de la banda y cada sonrisa recuerdan que en Huallanca, Áncash, la Navidad no solo se celebra: se baila con el alma.