El toro de trapo

El distrito de Pallasca, en la provincia del mismo nombre, en la región Áncash, Perú, se encuentra enclavada en las faldas del majestuoso Cerro de Chonta, en cuya cima se ubica una Cruz que simboliza la fe del pueblo. Su origen se  remonta al pasado Pre-inca, conocido como la zona de Andamarca, que adquirió notoriedad durante la colonia.

Se destaca por su pintoresca ecología al estar rodeada por extensos bosques de eucaliptos, sus construcciones que son a base de tierra prensada  y sus techos cubiertos con rojo tejado de barro cocido, ha mantenido una armonía con la naturaleza. Además por las mañanas un aire fresco acaricia los rostros y durante todo el día un radiante sol marca las horas y al atardecer  un espléndido ocaso deja una nostalgia de ver cuanta maravilla se ha conservado en este pueblo ancashino.

Sobre la estampa del toro de trapo, el poeta pallasquino, Bernardo Rafael Álvarez en su blog “Ver donde otros no ven, o no quieren ver, no es cosa del otro mundo”, nos dice:

En el mes de Mayo, Fiesta de las Cruces, es el Toro de Trapo el personaje central de las celebraciones, que se presenta acompañado de los «vaqueros», el «patrón», la «pastora» y los «vilches», nombre con el que se conocen a los toreros en la referida estampa folclórica.Esta estampa tiene una finalidad religiosa: rendir culto a la Santísima Cruz ubicada en la parte más elevada de la montaña mayor: El Chonta; se presenta, además, como la caricatura y satirización que el pueblo indígena hace de uno de los aportes traídos por España con la Conquista: la corrida de toros, y, además, como un tributo de alegría y gratitud a la tierra y su productividad (los parajes agrícolas principales están representados por sus toros de trapo: Tambamba, Callanga, etc.) y, finalmente y sobre todo, es una sana diversión de chicos y grandes.




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