Será inmoral, pero no delito.

Tal parece que esta frase deberá sumarse a otras ya célebres en nuestro léxico mediático, tales como “roba pero hace obra”, “nosotros matamos menos”, “no cometió delito sino pecado”; “la verdad es mi letra”; “plata como cancha” (sí, la frase del que nunca lee ni escribe).

Nos referimos a la expresión que se atribuye -según un audio difundido por medios periodísticos- al absuelto por sus colegas del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), el Consejero Alfredo Quispe Pariona, cuya ratificación motivó la renuncia del Presidente de dicha entidad, Pablo Talavera Elguera.

Esta decisión ha motivado la inmediata reacción de la sociedad civil que indignada está elevando su voz de protesta, que esperamos sea escuchada y se tome las medidas correctivas del caso.

De mantenerse decisiones como esta, hace que resulte ilusorio esta concepción que de sí mismo tiene el CNM: “Organismo, independiente por mandato constitucional, tiene la muy alta y delicada misión de seleccionar, nombrar y periódicamente ratificar a jueces y fiscales sólidamente probos, independientes, provistos de irreductibles valores éticos y morales, idóneos para garantizar la plena vigencia de los derechos de la persona y el respeto a su dignidad, a través de una correcta administración de justicia”

El Consejo Nacional de la Magistratura tiene principalmente las siguientes funciones: Selección y nombramiento de jueces y fiscales; Ratificación (evaluación) de jueces y fiscales; y, Destitución de jueces y fiscales. ¿Cómo exigir probidad, independencia, valores éticos y morales sino se predica con el ejemplo?

La majestad del Poder Judicial y del Ministerio Público muchas veces se ve afectada por elementos indeseables que logran enquistarse en el mismo y que para ser expectorados se necesita precisamente la acción enérgica y decidida del Consejo Nacional de la Magistratura, de allí la necesidad que este organismo goce, además de la autoridad administrativa que le está conferida, de una reconocida autoridad moral, que no se puede alcanzar sin una buena imagen de sus integrantes, siendo aplicable en este caso la máxima latina: “La mujer del César no solo debe ser honesta sino parecerlo”.

La decisión tomada por el CNM, avalada por su nuevo Presidente Guido Águila Grados, se sustenta que el CNM no ha podido (¿o no ha querido?) determinar la autenticidad del audio y en la negativa de las presuntas víctimas de acoso sexual. En cuanto a la primera, ¿no podía agotar el CNM los medios para probar la autenticidad del audio? Respecto a la negativa de las presuntas agraviadas, no es raro que en casos así, por vergüenza o presión, las víctimas de estos hechos los nieguen, pese a que éstos pudieran ser reales.

Ya la Defensoría del Pueblo -mediante Oficio Nº 0651-2015-DP- se ha dirigido al CNM solicitando se anule la decisión de ratificar al Consejero Alfredo Quispe Pariona. De otro lado, el Congreso, a través de su Comisión de Justicia ha citado al Presidente renunciante del CNM Pablo Talavera y al que lo ha sustituido en el cargo, Guido Aguila.

Tal vez, como proponen algunas voces de la sociedad civil, sea el momento no sólo de anular la cuestionada decisión del CNM de ratificar a Quispe Pariona, sino de cambiar a todos sus integrantes, convocando una nueva elección de los mismos con nuevas reglas de juego con mayor trasparencia y representatividad y, por supuesto, cuidando que quienes accedan a dicho Consejo gocen de la calificación académica adecuada y la autoridad moral indiscutible para ejercer dichos cargos.

Por último, según información periodística, el abogado de Quispe Pariona ha manifestado que el audio que se le imputa habría sido “manipulado”, bueno pues, “manipulado” no es lo mismo que no sea auténtico.

De esta manera queda engrosado el libro de impresentables frases célebres de nuestro diccionario político y mediático, con la expresión: “Será inmoral, pero no es delito”. (TEXTOS: Miguel Zea Alayo)

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