Manejo autónomo de los proyectos regionales.

En los 8 años de bonanza minera que atrapó la corrupción, no hemos dado pasos significativos en nuestros principales proyectos regionales.

El agradable sabor a cambio que disfrutó Ancash con el paso de Gastón Barúa Lecaros por CHINECAS, nos demuestra que nuestra desgracia la sellamos cuando permitimos que los grandes proyectos de desarrollo sean convertidos en agencia de empleos y manoseados por el entorno de los gobernantes regionales de turno y se los condene a la improvisación y al fracaso.

En los 8 años de bonanza minera que atrapó la corrupción, no hemos dado pasos significativos en nuestros principales proyectos regionales, por lo que nuestro sentido común nos recomienda que debemos tomar conciencia del rumbo que hemos estado tontamente siguiendo y que nos urge enmendar, con mucha más razón ahora, con arcas regionales raquíticas y que ya no cuentan con los privilegiados ingresos de años anteriores. El apoyo del gobierno central para variar esta situación, para bien, es clave.

Pero, poco debemos esperar de la actual gestión de Ollanta Humala, por lo que la expectativa mayor descansa en la visión país que, de seguro, ya la tienen clara los candidatos presidenciales con respecto a los proyectos regionales y que debemos escuchar atentamente en sus planes de gobierno.

Demás está presumir la enorme desconfianza que generarán las promesas electorales que harán Alan García y Alejandro Toledo, teniendo como contradictorio antecedente el olvido de CHINECAS en sus respectivos gobiernos pasados.

Los grandes proyectos regionales de irrigación, la infraestructura portuaria nacional, la red de transporte y comunicaciones, etc. deberían contar con manejo autónomo, apoyados con cuadros gerenciales de primer nivel que envíe el gobierno central para corregir la paupérrima calidad de gestión mostrada por muchos gobiernos regionales, por lo que parece muy oportuno el pedido del presidente de la Cámara de Comercio de la Provincia del Santa, Rodolfo León Meléndez, para que el gobierno central ponga los ojos en CHINECAS y su manejo recaiga en una autoridad autónoma que garantice el óptimo uso de los recursos que se les asignen, sin tinte político y sin intereses soterrados.

Pero no solamente CHINECAS merece y necesita autonomía y excelencia en el manejo técnico. A los demás proyectos de envergadura se les debe aplicar igual criterio. La modernización de nuestras obsoletas infraestructuras portuarias e inclusive el Plan de recuperación de nuestra bahía, también esperan desde hace muchos años la respuesta cívica de Ancash, de su identidad regional, de su trato adecuado.

Ya es hora de arrebatar la bandera de esos proyectos emblemáticos del uso politiquero de candidatos en campañas electorales y ponerlos en la agenda urgente de nuestra sociedad civil responsable y debidamente organizada. Es hora de superar el mal momento que hemos vivido.

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